lunes 20 de febrero de 2012

Moderado

Hace tiempo, que con los tiempos que estamos viviendo, que me planteo si se puede ser moderado. Quiero decir, se puede estar en un lado y en otro sin, en realidad, estar en ninguno. O, de otra manera, ¿se puede evitar aquéllo del "o conmigo o contra mí"?
Mis dudas provienen de mi propia experiencia. A veces hay cosas que me gustan, pero no daría jamás mi vida por ellas. Algunos pensamientos me cautivan, pero no me entregaría a ellos. Hacerlo me haría, pienso, perder mi independencia total o parcial.
Por ejemplo, se puede ser votante del PSOE pero admitir que hay cosas del centro del PP que nos gustan o, al menos, no nos disgustan.
Otro ejemplo, estar a favor de una educación pública para todos, pero no ya en ciertos niveles donde, por necesidad debemos especializarnos e ir, sin denostar a nadie, hacia una formación profesional o una formación universitaria, válidas ambas tanto como la otra.
Sin embargo, en nuestra sociedad, tendemos y a mí me pone muy nervioso, al conmigo o contra mí, mencionado más arriba. No puedes estar en medio, no te lo permiten. O eres republicano de izquierdas o no eres republicano ¿no es ilógico? Los que propugnan la tolerancia, a la larga, son los más intolerantes porque cuando te desvías lo más mínimo de la línea marcada por su tolerancia o eres un fascista o un algo. Me resulta intolerable.
Es provoca, por otra parte, una pérdida del debate intelectual absoluta. Nadie discute o argumenta porque cree estar en posesión de la verdad y el otro es, necesariamente, un cerril y un reaccionario.
Me gusta argumentar y mantener tertulias interesantes, escuchar las posturas y ver cómo se producen y por qué. Pero nunca he tenido una. En cuanto la tienes alguien grita "fascista" "rojo" o insultos peores que rompen cualquier intento de oratoria apologética. Se ha perdido la moderación en la mentalidad.
Me parece muy triste que en España se mantenga aquello de que no se pude hablar ni de política, ni de religión, ni de fútbol cuando lo interesante es poder mantener conversaciones, aunque a veces sean acaloradas, sobre lo que sea....pero no, no es posible.
No sé si soy moderado, aunque me gustaría, yo muchas veces he llamado facha o rojo a alguien sin querer o sin darme cuenta...será que en el ambiente sopla la crispación y ninguno estamos libre.

martes 7 de febrero de 2012

Davis

Contaba hace unos días sobre las posibilidades que se me iban abriendo en las solicitudes de las universidades. Hoy toca Davis.
Davis es una universidad al complejo de la Universidad de California. Bajo el nombre Universidad de California (UC) más el nombre de la ciudad donde se ubica el campus hay una serie de universidades de enorme prestigio. Desde Berkeley a Los Ángeles, Santa Bárbara o San Francisco. Por poner sólo unos pocos. Hay más información en la Wikipedia.
Para mí Davis es uno de los mejores campus, un excelente programa en español y vivir en California.
La ciudad de Davis por lo que he podido investigar es muy vivible, fácil de moverse en bicicleta y en un ambiente natural estimable. No demasiado lejos del Lago Tahoe que es una maravilla, cerca de las montañas de California, vecino al valle de Napa donde se sitúan algunos de los viñedos más importantes de Estados Unidos y del mundo. A una hora y media de la fantástica San Francisco, una de las ciudades más hermosas de este país. Además, hay trenes como cada media hora que permite la conexión entre las dos ciudades por un precio cómodo lo cual es un aliciente añadido pues me ahorraría tener coche.
Además, como dije, está el excelente programa de español. Me dan una buena beca lo cual me ayudaría a investigar, aunque tenga que trabajar como profesor para mantener esa beca. Pero estaría ocupado y además podría investigar.
Lo peor. Como me pasaba con Vancouver, los pros son más que los contras. Diré que la cultura o la forma de vida estadounidense no es mi preferida. Además, California tiene fama de ser, fuera de San Francisco, bastante conservador, aunque supongo que viviendo en una ciudad universitaria esto será diferente. California tiene un nivel de vida muy alto y por eso es caro, aunque dicen que la beca te permite vivir modestamente. Y además es California que...bueno, es de lo mejor.
Bueno, a esperas de unas cosas que me tienen que contestar desde Canadá, esta va ganando en diversos aspectos. Especialmente porque hasta el momento han dado más pasos en mi busca y han demostrado que ellos me quieren tanto como yo los quiero, lo cual es bueno, cosa que Canadá ha tardado en hacer lo cual hace pensarse cosas. No sé cuál elegiré porque ambas, como digo son opciones excelentes y me juego mucho...
Algún día, la decisión final en este mismo blog.

miércoles 1 de febrero de 2012

Vancouver

En los últimos meses me dediqué a mandar solicitudes variadas a diferentes universidades. ¿Por qué? Bueno, la cosa es sencilla. Siempre he querido hacer el doctorado en literatura española. En España la cosa está algo mal. Lo mejor es que te den una beca y dedicarte en cuerpo y alma a la investigación. Hay pocas becas y las dan, sobre todo, en base al expediente académico. El mío, no siendo malo, está por detrás de otros por lo que resulta difícil conseguirla. Hacer la tesis sin beca implica tener que trabajar, es decir que la investigación se ve dañada y al final la tesis se resiente saliendo algo peor de lo que uno se planteó. Y es que investigar implica muchas cosas que el trabajo no te permite, especialmente, supongo, si como yo decides dedicarte a la enseñanza que roba muchas horas.
Pronto, al acabar la carrera y el posgrado, vi que existía una mejor posibilidad a este lado del Atlántico. Así que comencé a mover hilos. Fue entonces cuando me llegó la inestimable oportunidad de venir a Oberlin. Aquí pasé el curso pasado mejorando mi inglés y aprendiendo más sobre este mundo académico muy dispar al español. Este segundo año, decididas una serie de universidades, me dediqué a solicitar. Al final sólo solicité a 4: Tulane, Nueva Orleans, Luisiana. Davis, Davis, California. Washington in Saint Lois, San Luis, Missuri y Vancouver, British Columbia, esta última en Canadá. Las demás en Estados Unidos.
Las solicitudes son arduas. Muchos papeles, alguna prueba de inglés, y un largo etc. que sólo los más constantes aguantan. Además, cada una cuesta dinero para que te lo plantees. Yo he llegado a pagar 15o$ por la canadiense.
En cualquier caso, me han contestado ya de dos, una la canadiense, otra la californiana. En las dos he sido aceptado. Y ahora toca pensarlo.

Los pros que tiene la canadiense, es de la que voy a hablar hoy:
Canadá es un país rico, con una potente economía. Tiene seguridad social. Tiene aprecio por el medio ambiente. Vancouver es una de las ciudades más habitables del planeta y posee una belleza considerable, especialmente en lo paisajístico. El clima no es algo terrible, nieva menos que en Ohio. Ser ciudadano canadiense es más fácil que serlo estadounidense.
Los contras: es una universidad prestigiosa, pero no sé si tanto como otras. El nivel de vida es caro, y no sé si siendo becario podría vivir bien allí y eso me preocupa. Todo es más caro que en el vecino del sur. El tiempo puede ser malo, muy malo a veces.
No sé, de momento estoy viendo hacia donde se mueve el fiel de la balanza...os diré. Pero próxima entrega hablaré sobre Davis, California.

domingo 29 de enero de 2012

Cleveland

A muchos os sonará este nombre porque es el que lleva el amigo negro del protagonista de Family Guy (Padre de Familia). Pero además de esto, es el nombre de una de las ciudades más importantes del estado de Ohio, donde vivo ahora.
Llevo un año y algunos meses aquí y creo que nunca había hablado de ella. En realidad la falta de atención se debe a que apenas sí la conozco pues habré estado en ella no más de cinco veces en todo este tiempo. Se debe, sobre todo, a la dificultad que conlleva moverse sin coche. Me separan menos de 40 minutos, pero la inexistencia de un transporte público hacen que resulte imposible acercarse a ella.
Como datos diré que se encuentra en uno de los puntos más norteños del estado, en la costa del lago Erie que moja sus orillas, es la sede del condado de Cuyahoga y es la segunda ciudad más poblada del estado. Es sede de algunas importantes universidades e instituciones médicas.
He de confesar que las veces que la he visitado no me ha parecido una ciudad especialmente hermosa. Además el centro es, como en otras ciudades de este país, anodino y sin vida, dedicado meramente a los negocios y donde las noches y los fines de semana no tienen demasiada vida. Aún así, el Museo de Ciencias es muy interesante y creo que es el Hall Rock of Fame, aunque no lo he visitado.
Sin embargo lejos del llamado downtown, lo que es el centro, existe una zona denominada University Circle que es hermosa, llena de lagos, casa preciosas y edificios decimonónicos, al estilo británico que embellecen mucho la zona. Un poco más allá un pequeño barrio, Little Italy, que posee el encanto de lo italiano y que merece un paseo. Y algo más allá, otra ciudad ya, Cleveland Heighs donde las casas son señoriales y sus calles merecen otro paseo para poder ver esa magnificencia de la zona residencial. Algo curioso y llamativo.
He descubierto, además, que la ciudad de Cleveland posee un interesante museo de arte. Pequeño y heterogéneo pero no carente de interés. Además está en obras por lo que supongo que irán abriendo salas según terminen. Posee un recorrido por el inicio del arte europeo recorriendo primero el arte egipcio para pasar a Grecia, Roma y Bizancio para terminar en la Edad Media Europea. Además una no pequeña muestra de pintura que recorre diversas épocas y países y en las mismas salas muebles de la época que ayudan a consolidar la visión que se quiere dar. Una sala dedicada a la armería europea que para ser Estados Unidos no está mal y una sala final de arte moderno bastante interesante. Es un museo con no pocas carestías por su heterogeneidad pero hay que considerarlo como fruto de las donaciones y adquisiciones de la gente poderosa de la ciudad, lo que nos hace ser más indulgentes. En cualquier caso me alegro de haber ido y conocido este sitio pues creo que merece la pena ser visitado antes de mi partida.

Así pues, poco a poco, Cleveland me va conquistando, espero a ver cuál es la próxima sorpresa, como ahora el museo, que me deparará.

viernes 27 de enero de 2012

Volver

Nos guste o no el hombre es un animal de costumbres. De costumbres buenas. Se adapta fácilmente a lo bueno, a lo que le agrada y, si puede, trata de ignorar lo que le repele.
Supongo que por eso esta vuelta a mi trabajo en esta parte del mundo ha resultado algo más complicado.
Cabe decir, antes de seguir adelante, que Madrid tiene muchos defectos el peor de todos, probablemente, la impersonalidad que va dominando a medida que crece como ciudad.
Dicho esto comienza la loa. En Madrid tengo mis raíces, es la ciudad donde he crecido y donde he aprendido a vivir. Es una ciudad donde nunca dejo de descubrir cosas. Aún recuerdo el día qa cue pude pasar, por casualidad, y descubrir la iglesia de San Antonio de los Alemanes, en la Cava Baja de San Pablo (o quizá la alta). Madrid es una ciudad que, todavía, se deja caminar, al menos en su almendra central y sobre todo en el distrito centro. Uno puede pasear fácilmente de Palacio a Malasaña pasando por el barrio de Universidad (calle San Bernardo) y el resto del Madrid de los Austrias. Los otros distritos del centro sin ser tan hermosos, Retiro, Argüelles, Salamanca, Chamartín, Tetuán, Arganzuela, son distritos donde pasear y disfrutar de la ciudad. No son tan monumentales, pero son agradables.
A esto cabe añadir la vida de Madrid que se realiza en la calle. A cualquier hora te cruzas con alguien y la ciudad, al igual que Sinatra decía de Nueva York, nunca duerme. Un transporte público mejorable, pero existente y en buen estado de día y de noche. Una vida cultural más que aceptable que permite tener que hacer de todo cada día si el trabajo te lo permite. Los bares, tan típicos donde tomar una caña con su tapa y departir con los amigos y disfrutar de la vida. Una vida que se hace de cara a la calle, no dentro de casa.
Y aunque adoro Oberlin, que me ha dado muchas cosas, nunca dejaré de extrañar mi Madrid...pedazo del cielo en que nací.

Sin contar ni mencionar a toda la gente a la que quiero y que se queda allí familia y amigos.

martes 17 de enero de 2012

La Lucha por la vida 1, La Busca. Pío Baroja


La Busca forma parte de la trilogía llamada La Lucha por la vida, publicada por Pío Baroja en 1904. Es el primer libro de esta trilogía.
La Busca narra las andanzas de Manuel, un joven que, por distintas circunstancias, llega a Madrid y tiene que sobrevivir.
Manuel es un carácter enorme, de una profundidad psicológica grande y que Baroja nos describe y nos presenta poco a poco a lo largo de toda la novela como un luchador nato. A través de sus ojos, expresados por boca de un narrador omnisciente, observamos su desarrollo desde su llegada a Madrid, al principio de la novela, hasta el final de ésta que nos deja pendientes, supongo que en espera de las segunda y tercera parte de la trilogía. A lo largo de sus páginas vemos su crecimiento moral, su comprensión de la vida, su adaptación a unas circunstancias adversas.
Además, la obra posee la grandeza de presentarnos un Madrid, el de principios del siglo XX, con todo lujo de detalles. La ciudad se convierte en un personaje más de la novela y es la que crea a los personajes tal y como son. Los caracteres se adaptan a ella y sobreviven en ella y por ella. La maestría de Baroja es la de mostrarnos el Madrid más bajo y permitir hacer una idea de lo que sucedía en la ciudad, en sus zonas más abandonadas, a principios del siglo pasado. Me atrevería a decir que es una presentación casi naturalista aunque sin llegar a los extremos de este estilo. Quiero decir que si bien la descripción de los personajes se hace en función de su físico, como es el caso de El Bizco, el Conejo y algunas de las mujeres que salen en la novela, luego el autor no se sirve de esto para explicar completamente sus actitudes como harían los naturalistas. Tampoco aparece el determinismo que poseen aquéllas aunque a veces parece que la esperanza es imposible para los personajes, éstos pueden soñar con algo mejor. Quizá, siendo la primera de la trilogía, me esté aventurando y tenga que cambiar esta opinión. En cualquier caso parte de ese determinismo viene dado por la urbe de la que tenemos una perfecta geografía, detallada al extremo y que, salvo contadas ocasiones, podríamos recorrer aún hoy.
El universo de personajes nos muestra la morralla de ese Madrid bajo que quiere mostrarnos el autor. A través de los ojos de Manuel, encontramos el hampa y la hez social que vive en los barrios bajos y que sobrevive de cualquier manera, pero nunca adecuada y siempre intentando aprovecharse del prójimo. La novela sumerge al lector en lo más pobre y esta sociedad se le pega a uno a la piel y la puede oler, dada la precisión de algunas partes.
Igualmente uno puede observar los distintos oficios que recorren Madrid en esa época, muchos de los cuales son utilizados por el protagonista para sobrevivir.
He leído en algún sitio que esta novela podría ser caracterizada de novela picaresca. Pero no estoy de acuerdo. En primer lugar, no está tan clara la crítica social y política que caracteriza a aquélla. En segundo lugar, no está contada en primera persona por su protagonista sino que éste es manejado o narrado por una voz en tercera persona al más puros estilo de la novela decimonónica. Por último el hecho de que pase por distintas fases y que en alguna de ellas se dedique a la golfería no lo relaciona con lo picaresco pues hemos visto otras novelas, de Galdós por ejemplo, en las que se refleja este mundo sin que éstas estén relacionadas con la picaresca áurea.
En breve empezaré Mala Hierba para ver cómo se desarrolla la vida de Manuel en las próximas andanzas.
Mi nota para este libro es un 8/10.
Lo mejor la narración, la geografía y el desarrollo del personaje.
Lo peor, creo que a veces se exagera a algún personaje para presentarlo al lector.

jueves 12 de enero de 2012

Mortadelo y Filemón


No sé cuándo empecé a leer. Pero sí sé que de esa época recuerdo dos cosas: la primera a mi padre leyéndome un libro: Julio Verne, Béquer (que nos costó algún susto con sus leyendas) y otros libros. No me iba a la cama si mi padre no me leía nada, creo que eso, como dice Pennac en su libro "Como una novela" me inculcó el hábito de la lectura para siempre.
La segunda cosa es leer tebeos de Mortadelo y Filemón. Recuerdo que de cuando mis hermanos eran pequeños había otros tebeos, existían Zipi y Zape, Rompetechos, el Botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio, y otros muchos de la mano de Ibáñez algunos, otros de Escobar, no sé, muchos. El País recogía historietas variadas de distintos autores. Pero ninguna satisfacía mi gusto infantil como la de los dos agentes de la T.I.A. No sé si era el dibujo, las historias, prácticamente eran los únicos que tenían historias largas, o qué. Pero los golpes eran mejores que los de don Pantunflo y había otras cosas. Mi padre pensaba que no eran buenas y durante mucho tiempo luchó contra mi vicio, que ya lo era, aduciendo excusas de padre, que quizá fueran ciertas, pero ante las que yo aduje posición de hijo, es decir, manteniéndome en mis 13 contra viento y marea. Hasta ahora. A pesar de que son carísimos, no ha habido pocos viajes en los que me he comprado una historieta más moderna, que no me parecen tan buenas, aunque mantiene el espíritu. He de confesar que me gustaba más aquellas en las que lo político no era tan obvio, pero bueno...no se han perdido tanto como para ser desastrosas y mantienen esa gracia y ese humor de siempre.
Ahora, como un sueño hecho realidad sale una colección semanal en los quioscos (o kioskos) en que se van a recoger unas 180 historietas largas que recorren la larga vida de estos dos personajes (50 años, aunque sólo 42 haciendo historietas largas) y por supuesto, he dejado encargado a mi familia que, cuando vuelva a EEUU me la vayan comprando porque es un precio razonable para una colección que creo que merece la pena. Sí, a mis 31 años me siguen apasionando estos dos muñecos. Qué le vamos a hacer.

Y es que para mí, los dos personajes de Ibáñez representan exactamente lo que era y es España en cuanto a inteligencia se refiere, quiero decir espías. Mientras en América los personajes tienen súper poderes y son capaces de acceder a los inventos más increíbles, estos dos se apañan con disfraces y un inventor desastroso. En el fondo es una muestra de lo que era España cuando ellos nacieron, un país de pandereta donde la policía no era nada y era un desastre. Ellos están, clarmente, conectados con ese cine chusco al que los 60-70 nos tienen acostumbrados. Es decir el de un país desastroso y atrasado. El cómic español es ese porque no puede ser uno imaginario...Algún día profundizaré más sobre este tema.