jueves 15 de diciembre de 2011

And I love her (1)

Este relato nació este verano a raíz de una historia de otra persona. Hacía mucho que no escribía algo tan largo. Mucho menos que lo compartía. Pero aquí va. No quiero que nadie quiera ver en él un relato autobiográfico, pues no lo es. Antes al contrario. Si he usado mi experiencia en la facultad es porque así resultaba más sencillo encontrar motivos. En cualquier caso, iré poco a poco publicándolo aquí. Si alguien lo quiere plagiar debe saber que está registrado en el registro de la propiedad intelectual de Madrid. No me enrollo más.
El título y todo gira alrededor de esta canción:



Aquí va la primera parte.


Mi tío, que algo sabía de plantas, a menudo señalaba las ramas de la parra que adornaba el jardín y usaba una palabra que unía las funciones morfológicas de adjetivo y sustantivo: chupón. Era éste un nudo o rama minusválida que impedía que el fruto naciera de manera correcta, si es que lo hacía. Una especie de agujero negro que recibía la energía del resto del árbol pero no la expandía. Por eso, era necesario cortarlos cada invierno, precediendo a la floración para que, durante esta, la savia irrigara adecuadamente todo el árbol.
Si saltamos de lo botánico a lo humano, podemos encontrar que los animales calvos de dos patas que dicen suponer el grado superior de la evolución, también tienen sus chupones. Dirás, lector astuto, que hace bastante tiempo que se vienen estudiando estos chupones en psicología humana. Sólo haría falta volver la vista a la escuela del psicoanálisis para encontrar decenas de ejemplos. No lo niego. Pero no me refiero a esas neurosis abusivas que impedían un desarrollo normal de la existencia, llegando a provocar mudez, ceguera y otras reacciones psicosomáticas. En realidad, hablo de algo menos profundo, pero no menos importante. Algo que absorbe vida pero sin negarla del todo. Un nudo que hay que podar para poder mirar hacia delante pero sin que en apariencia marque nada. Al igual que en el árbol, hay que mirar con precisión para adivinar que existe ese chupón y saber cómo eliminarlo sin dañar el resto del árbol. El problema, por otra parte, es que uno puede vivir con el chupón toda su vida. Sentirlo y llegar a amarlo, complacerse en su absorción y dejarla hacer. Pero sería una no existencia, o una existencia a medias. Todo tu ser crecería menos una parte que quedaría enana, minusválida o malformada. Uno se hace a todo, pero el uso puede ser peligroso, enormemente peligroso. Porque del mismo modo que una jamba malformada impide un correcto cierre de su puerta, un chupón y la malformación que puede provocar, hace que nada se adapte convenientemente a esa parte de nosotros. Por eso hay que podarlo. Dejará marca, claro que sí. Si no la deja, probablemente, no sea un verdadero chupón. Pero la cirugía, aunque arriesgada es obligatoria.


Aquel iba a ser mi cuarto año de carrera. Si todo iba bien, probablemente también el último. Había vivido aquel tiempo en un campus rodeado de una urbanidad a la que no pertenecía pero que como una yedra venenosa lo había rodeado por todos los costados. Aquella parte de la universidad era una amalgama de edificios antiguos, previos a los años 20, con otros que apenas podríamos considerar quistes mal formes, de arquitectura errática que, sin dudarlo, sólo gustarían a sus diseñadores. Aquella parte de la ciudad, ideada para ser un centro de la cultura, era un laberinto donde se mezclaba la intelectualidad con la mediocridad, las personas más inteligentes con las más analfabetas compartiendo asiento en aulas inmensas donde un profesor pugnaba por ser escuchado mediante una megafonía que no siempre funcionaba. Las praderas se llenaban en primavera, las paredes amanecían llenas de grafitos y papeles de carácter político y, demasiado a menudo, parecía que lo menos importante allí era el estudio. Desde luego, salvo en contados círculos, el ambiente que se respiraba era muy poco intelectual. En cualquier caso, allí había pasado aquel tiempo sumergiéndome más y más en la literatura.

2 comentarios:

Winnie0 dijo...

El arranque está fenomenal y es curiosisimo el tema tal y como lo has planteado....Veremos cómo sigue...Un gran beso

Sensaciones dijo...

magnífica canción...
leerte y escucharla se hace fácil, me dejo llevar por tus letras y ahora me toca esperar...

Un beso!!