No sé cuándo empecé a leer. Pero sí sé que de esa época recuerdo dos cosas: la primera a mi padre leyéndome un libro: Julio Verne, Béquer (que nos costó algún susto con sus leyendas) y otros libros. No me iba a la cama si mi padre no me leía nada, creo que eso, como dice Pennac en su libro "Como una novela" me inculcó el hábito de la lectura para siempre.
La segunda cosa es leer tebeos de Mortadelo y Filemón. Recuerdo que de cuando mis hermanos eran pequeños había otros tebeos, existían Zipi y Zape, Rompetechos, el Botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio, y otros muchos de la mano de Ibáñez algunos, otros de Escobar, no sé, muchos. El País recogía historietas variadas de distintos autores. Pero ninguna satisfacía mi gusto infantil como la de los dos agentes de la T.I.A. No sé si era el dibujo, las historias, prácticamente eran los únicos que tenían historias largas, o qué. Pero los golpes eran mejores que los de don Pantunflo y había otras cosas. Mi padre pensaba que no eran buenas y durante mucho tiempo luchó contra mi vicio, que ya lo era, aduciendo excusas de padre, que quizá fueran ciertas, pero ante las que yo aduje posición de hijo, es decir, manteniéndome en mis 13 contra viento y marea. Hasta ahora. A pesar de que son carísimos, no ha habido pocos viajes en los que me he comprado una historieta más moderna, que no me parecen tan buenas, aunque mantiene el espíritu. He de confesar que me gustaba más aquellas en las que lo político no era tan obvio, pero bueno...no se han perdido tanto como para ser desastrosas y mantienen esa gracia y ese humor de siempre.
Ahora, como un sueño hecho realidad sale una colección semanal en los quioscos (o kioskos) en que se van a recoger unas 180 historietas largas que recorren la larga vida de estos dos personajes (50 años, aunque sólo 42 haciendo historietas largas) y por supuesto, he dejado encargado a mi familia que, cuando vuelva a EEUU me la vayan comprando porque es un precio razonable para una colección que creo que merece la pena. Sí, a mis 31 años me siguen apasionando estos dos muñecos. Qué le vamos a hacer.
Y es que para mí, los dos personajes de Ibáñez representan exactamente lo que era y es España en cuanto a inteligencia se refiere, quiero decir espías. Mientras en América los personajes tienen súper poderes y son capaces de acceder a los inventos más increíbles, estos dos se apañan con disfraces y un inventor desastroso. En el fondo es una muestra de lo que era España cuando ellos nacieron, un país de pandereta donde la policía no era nada y era un desastre. Ellos están, clarmente, conectados con ese cine chusco al que los 60-70 nos tienen acostumbrados. Es decir el de un país desastroso y atrasado. El cómic español es ese porque no puede ser uno imaginario...Algún día profundizaré más sobre este tema.
2 comentarios:
En muchos comics españoles....la realidad de la vida día a día...
Mortadelo y F me encantaban....me leí toda la colección y lo que iba saliendo (la tenían mis hermanos) Un besito Didac
A mí también me gustaban mucho las historias largas de Mortadelo y Filemón. Ellos y 13 Rue del Percebe.
Luego, eso sí, reconozco que Astérix ganó la partida a los agentes de la TIA, pero seguí prefiriéndolos a Tintín, por ejemplo.
Recuerdo que un profesor mío, en 5º de EGB, nos decía que, aunque fuesen tebeos, leyésemos. Creo que tenía razón.
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