Nos guste o no el hombre es un animal de costumbres. De costumbres buenas. Se adapta fácilmente a lo bueno, a lo que le agrada y, si puede, trata de ignorar lo que le repele.
Supongo que por eso esta vuelta a mi trabajo en esta parte del mundo ha resultado algo más complicado.
Cabe decir, antes de seguir adelante, que Madrid tiene muchos defectos el peor de todos, probablemente, la impersonalidad que va dominando a medida que crece como ciudad.
Dicho esto comienza la loa. En Madrid tengo mis raíces, es la ciudad donde he crecido y donde he aprendido a vivir. Es una ciudad donde nunca dejo de descubrir cosas. Aún recuerdo el día qa cue pude pasar, por casualidad, y descubrir la iglesia de San Antonio de los Alemanes, en la Cava Baja de San Pablo (o quizá la alta). Madrid es una ciudad que, todavía, se deja caminar, al menos en su almendra central y sobre todo en el distrito centro. Uno puede pasear fácilmente de Palacio a Malasaña pasando por el barrio de Universidad (calle San Bernardo) y el resto del Madrid de los Austrias. Los otros distritos del centro sin ser tan hermosos, Retiro, Argüelles, Salamanca, Chamartín, Tetuán, Arganzuela, son distritos donde pasear y disfrutar de la ciudad. No son tan monumentales, pero son agradables.
A esto cabe añadir la vida de Madrid que se realiza en la calle. A cualquier hora te cruzas con alguien y la ciudad, al igual que Sinatra decía de Nueva York, nunca duerme. Un transporte público mejorable, pero existente y en buen estado de día y de noche. Una vida cultural más que aceptable que permite tener que hacer de todo cada día si el trabajo te lo permite. Los bares, tan típicos donde tomar una caña con su tapa y departir con los amigos y disfrutar de la vida. Una vida que se hace de cara a la calle, no dentro de casa.
Y aunque adoro Oberlin, que me ha dado muchas cosas, nunca dejaré de extrañar mi Madrid...pedazo del cielo en que nací.
Sin contar ni mencionar a toda la gente a la que quiero y que se queda allí familia y amigos.
3 comentarios:
Te faltó terminarlo con un "que sí!!!"
Madrid es Madrid, tu lo has dicho mejorable pero es la ciudad que nos vio nacer
Abrazotes
Sí, tal vez sea eso, que necesito alejarme para amar la tierra donde nací, este suelo que pisan mis pies cansados. La distancia, de existir, despertaría ese sentimiento de nostalgia por mi tierra. De lejos amaría Madrid, aunque de cerca no sienta odio. Esta ciudad llega a aturdirme. Quizás me produce sensaciones y sentimientos contradictorios, porque existió una época durante la cual explorarla a su lado fue realmente fascinante. Es cierto, todavia podría confundir su sombra por alguna calle. Me temo que Madrid atrapó días,... memorias que todavia cuesta liberar.
Cuando estamos lejos valoramos más lo que dejamos atrás.
El dia que te quedes en Madrid encontrarás a faltar aquello.
Es la vida. Lástima que no podamos desdoblarnos.
Besos
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